Carillas y ortodoncia invisible: qué va primero y por qué

Férula de ortodoncia invisible, que va antes que las carillas

Primero la ortodoncia y después las carillas, casi siempre. Alinear antes permite tallar mucho menos y diseñar la sonrisa sobre dientes ya colocados. Hacerlo al revés obliga a mover dientes que ya llevan cerámica, y eso complica el tratamiento y encarece el resultado.

Por qué la ortodoncia va primero

Una carilla compensa la posición dentro de un margen estrecho. Cuanto peor colocado está el diente, más hay que tallar para que la cerámica quede alineada, y ese esmalte no vuelve.

Con los dientes ya en su sitio, el tallado es mínimo o incluso innecesario, y el diseño se hace sobre una base correcta en vez de disimular una base torcida. Está desarrollado en carillas con dientes apiñados.

Qué pasa si ya llevas carillas y quieres ortodoncia

Se puede hacer, con matices. Los alineadores se adaptan bien a dientes con carillas, pero los aditamentos que se pegan para generar fuerza deben colocarse con cuidado sobre la cerámica, y al retirarlos hay que pulir sin dañar la superficie.

El problema real llega después: al terminar la ortodoncia, los dientes ocupan posiciones nuevas y las carillas, diseñadas para las anteriores, pueden quedar desproporcionadas. Con frecuencia hay que rehacerlas.

Cuánto tiempo suma

En apiñamientos leves del sector anterior, tratamientos cortos de tres a seis meses. En casos moderados, de nueve a dieciocho. Después hay que esperar a la estabilización y usar retención antes de empezar la fase estética.

Ese tiempo no es tiempo perdido: es lo que evita tallar de más.

Cuándo no hace falta ortodoncia

Cuando el apiñamiento es mínimo y el esmalte disponible permite compensarlo, o cuando el problema es de color, forma o desgaste y no de posición.

La forma de saberlo no es una opinión: es el mock-up. Si sobre la maqueta los dientes quedan voluminosos, es que falta espacio, y ese espacio lo da la ortodoncia.

El coste de invertir el orden

Poner carillas antes de alinear tiene dos costes que rara vez se nombran. El primero es biológico: para que la cerámica quede recta sobre un diente girado hay que tallar más esmalte, y ese esmalte no vuelve.

El segundo es económico: si después se hace ortodoncia, los dientes cambian de posición y las carillas, diseñadas para las anteriores, suelen quedar desproporcionadas. Se pagan dos veces.

Cuando el paciente tiene prisa

Es la situación real más frecuente: una fecha señalada y meses de ortodoncia por delante. Hay salidas intermedias, y conviene conocerlas antes de forzar el caso.

Una es tratar solo el color y la forma de las piezas que están bien colocadas, dejando la alineación para después. Otra es un provisional en composite, reversible y más económico, que se sustituye por cerámica cuando termine la ortodoncia.

Lo que no es una salida es tallar dientes sanos para ganar tiempo.

Preguntas frecuentes

¿Puedo ponerme alineadores llevando carillas?

Sí, con precauciones al pegar y retirar los aditamentos. Lo que hay que prever es que las carillas pueden quedar desajustadas al terminar.

¿Cuánto hay que esperar entre la ortodoncia y las carillas?

Hasta que la posición se estabilice con retención. Suelen ser unas semanas, y el criterio lo marca el ortodoncista.

¿La ortodoncia sola puede bastar?

Si el problema es solo de posición y el color y la forma te gustan, sí. Es la opción menos invasiva.

En la valoración vemos con un mock-up si tu caso necesita alinear antes o admite carillas directamente.


Revisado por el Dr. David Cardona Soro, odontólogo responsable de los tratamientos de carillas y diseño de sonrisa de Carillas Dentales Barcelona.